Entiendo que las cosas cambian, no solo en apariencia, cambian porque nuestra percepcion cambia tambien, y a fin de cuentas eso para nosotros cuenta.
Pasaron ya algunos años desde la ultima vez que realmente perdi el norte, esos momentos en que uno piensa que se ha desviado del camino, es tarde, esta oscuro y no se encuentra la senda. Hoy la sensacion es diferente, no he perdido el camino, simplemente yo no soy el que camina, no soy yo el que se monta en los aviones, el que cambia de pais, de lengua, el que se comunica por cincuenta medios diferentes. Ese no soy yo, ese es mi avatar, una creacion absurda de una tarde o una adolescencia sin orden. Pero donde estoy realmente si no estoy en esta habitacion en el extranjero, sino estaba hace una semana durmiendo en el aeropuerto, si no estaba ayer en un karaoke tomandome una cerveza china. No soy yo este que se sienta delante del ordenador a superponer la misma noticia contada por cuatro o cinco periodicos. Donde se quedo el dueño de este cuerpo. Creo que esta tarde, disfrutando de una ligerisima casi imperceptible resaca, y de un voluptuoso silencio en la espectacular soledad de la casa, tuve una revelacion de donde me quede yo mientras lo que de mi se ve se desplaza por los cielos y se funde en la masa mapa en mano. Yo me quede en el pueblo, no fui tan listo como para escapar, estoy alli, arreglando cuentas con mi propio derecho a la vida. Como puedo justificarme, no soy mas que otro niño perspicaz que se abruma ante la nitidez de la caida de Babel, una vez mas, y van infinitas.
Queriamos reirnos del destino mientras nos reiamos, pero el destino se rio de nosotros simplemente no exsitiendo, evitando la confrontacion, ahora como en las batallas en el frente ruso, nos hemos adentrado, nos pilla el invierno y estando lejos para retirarse a casa, la batalla se antoja demasiado costosa, gane o pierda el destrozo sera tal que solo conquistare ruinas, y yo sere un hombre cansado y mutilado que no podra ni disfrutar de la victoria.
Me quede alli, por eso esta noche aunque una increible compañia me ofrecio tomar algo y reir, preferi acostarme. No podia insultar su hospitalidad con mi cuerpo sin vida, ocupando un espacio en la sala.
No creo en el sistema capitalista, no creo en el matrimonio, ni en las convenciones, ni en los triunfadores, no creo en los rastafaris, ni en los intelectuales. No estoy aqui, yo aun estoy alli, alli donde aun es posible contruir una vida a medida de nuestro espiritu, una vida que crea vida. No esta mierda de hormigon, que paso de ser una necesidad a convertirse en la estereotipada imagen de los sueños de prosperidad. Este sistema es absurdo y por eso no hay dios que lo entienda.
